El libro lo escribí con el propósito de señalar cómo la mente humana es
capaz realizar grandes prodigios, y la aspiración es que los médicos aprendan
técnicas para realizar cirugías de órganos humanos, que la misma ciencia
considera irracionales y que no darán resultados positivos. En la medida que
los galenos aprendan sobre la sugestión positiva, estarán en condiciones de ser
más efectivos en la obtención de resultados. No se pierde nada con intentarlo y
por el contrario se gana mucho al tener la posibilidad de salvar vidas.
No se
trata de volverlos curanderos o chamanes pero, si es importante que se abran a
un abanico de posibilidades, con el propósito de tener un acercamiento a los
pacientes terminales con una medicina más humana. El ser humano tiene poderes
curativos alojados en su mente, la claves es saber utilizarlos adecuadamente.
Cuando
por circunstancias de la vida alguien de la familia se enferma de algo grave y
que clínicamente ha sido desahuciado, se acaba la tranquilidad, los planes futuros
que se tenían se derrumban como castillos de naipes, y es cuando vemos que el
dinero no suple jamás a la alegría de ver a nuestros seres queridos nuevamente
sanos.
Es cuando quienes no siendo religiosos se apegan a las oraciones, o se
apoyan en cualquier cosa con tal de lograr resultados positivos para quitarle
el sufrimiento al ser
amado, empleando toda la capacidad económica para pagar a los mejores galenos
con la esperanza de una pronta y milagrosa recuperación, incluso se está
dispuesto a ofrecer hasta la propia vida con tal de ver a esa persona bien.
En el libro se presentan dos encuestas, la primera
practicada a familiares y la segunda a médicos para saber cuál es su posición
al respecto. Las respuestas obtenidas en la investigación pueden ser de ayuda
para la toma de decisiones ante situaciones de pacientes terminales.
No hay comentarios:
Publicar un comentario