El cerebro tiene la capacidad de interpretar de manera automática
nuestro entorno y, aunque en la mayoría de las oportunidades los mensajes son positivos
también hay mensajes negativos automáticos (ANT), que son ideas dañinas que
aparecen en nuestra cabeza sin que las busquemos y se constituyen en una fuente
de emociones perturbadoras.
Los pensamientos negativos perjudican nuestro accionar cotidiano y, si
no sabemos controlarnos acaban generando situaciones de ansiedad, por lo que se
requiere de estrategias dirigidas a disminuir su impacto.
El libro presenta una encuesta científica con profesionales en
psiquiatría y psicología para profundizar sobre los comportamientos negativos y
los trastornos de oposición desafiante en adultos. (TOD).
Los pensamientos negativos son producto de distorsiones cognitivas, o
patrones de pensamiento irracional. No hay que permitir que se apoderen de la
mente o se desencadenarán sin control.
Los pensamientos negativos no permiten ver las cosas como son en
realidad ya que producen sentimientos de rabia, tristeza, estrés, depresión,
además las personas sufren de baja autoestima.
Las distorsiones cognitivas son pensamientos ilógicos, catastróficos y
negativos, mientras que los racionales son lógicos, razonables, flexibles y
positivos.
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