viernes, 8 de junio de 2018

FUNCIONARIO CORRUPTO




En el transcurso de los capítulos, se enfatiza en el factor humano como eje fundamental del engranaje institucional, presentando una tipología de los funcionarios públicos y la forma como su comportamiento incide en la productividad de las instituciones.

Se describe al burócrata en su ¨ambiente natural¨. Se reflexiona sobre la ética en el trabajo y los comportamientos corruptos, hasta insinuar una posible metodología para incrementar la productividad de los funcionarios públicos.  Finalmente se hace referencia a la motivación como factor determinante en el trabajo, presentando posibles alternativas para el mejoramiento en el desempeño, indicando los procesos de planificación como alternativas de cambio.

La Administración Pública requiere de funcionarios auténticos, capaces de entregar todo de sí en aras de servir a la sociedad; se necesita el concurso de todos para moldear al funcionario integral del siglo XXI.  Es hora de avanzar hacia el futuro con la convicción de ofrecer mejores alternativas de cambio. Es el momento de huir de las conductas poco éticas y de las prácticas corruptas, de lograr la credibilidad y el respaldo de la ciudadanía. Se ha escrito mucho sobre función Pública, pero poco sobre el comportamiento laboral de los funcionarios públicos; por tal razón lo que aquí se procura es un esfuerzo por interiorizar en lo que estos son.

No hay que temer a los cuestionamientos, porque gracias a ellos podemos superar barreras que parecen insalvables; busquemos a través del análisis de los comportamientos individuales el sendero que conduzca al éxito. Que el siglo venidero sea la consagración del funcionario público y de las instituciones de las cuales hace parte. Acerquémonos al funcionario modelo con igualdad de condiciones frente a un mercado laboral cada vez más exigente. Es el momento de escuchar y ser escuchados, de ser partícipes del cambio.

Los funcionarios públicos a lo largo de los tiempos, han tenido cierto protagonismo en los cambios sociales, de tal manera que se trata de una semilla que ha permanecido ligada a las sociedades. Por lo tanto hay que lograr que florezca con el nombre de credibilidad.

Ser funcionario público implica tener vocación para servir de la mejor manera a una colectividad de la cual hace parte; es ser humilde, honesto y sincero; es desear el bien común sin mezquindades, desprovisto de egoísmos y resentimientos.


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